miércoles, 6 de abril de 2011

APLICACIÓN DE TÉCNICAS CORPORALES AL TRATAMIENTO DE PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

Dr José Antonio García Higuera
RELAJACIÓN PROGRESIVA
RESPIRACIÓN
OBSERVACIÓN DEL PENSAMIENTO
ACEPTACIÓN DE SENSACIONES
CONCIENCIA DE LA PIEL
CONCIENCIA DEL ESPACIO INTERNO
CONCIENCIA DEL ESPACIO EXTERNO
MICROESTIRAMIENTO DE LA COLUMNA
EL MOVIMIENTO
DIALOGO INTERNO
EFECTOS DE LA MÚSICA EN EL ESTADO DE ÁNIMO
Aprende y aplica estas técnicas por medio de un curso que puedes hacer en casa

RELAJACIÓN PROGRESIVA
Distintos autores tienen distintos conceptos de la relajación. Algunas teorizaciones se han hecho intentando incluir todas las técnicas conocidas (Smith, 1986) y por lo tanto no distinguen entre los efectos de las distintas técnicas. Muchas veces se consideran todas equivalentes y no distinguen entre los distintos elementos que se han incluido en el método que se presenta en este trabajo.

La respuesta de relajación se concibe normalmente como una respuesta pasiva e indiferenciada que reduce el estado de excitación somático y cognitivo. (Smith 1986). O como un estado alterado de conciencia autoinducido (Benson, 1974).

Las técnicas de relajación suelen incluir un conjunto de conductas previas que llevan a ella. Las conductas para relajarse pueden ser muy variadas, desde sentarse en el sillón favorito, o leer un libro, hasta los cientos de técnicas de relajación que existen actualmente y que necesitan diferentes niveles de habilidades para practicarlas. Las técnicas de relajación no son caminos hacia el mismo fin sino que cada una tiene sus propios efectos y han de adaptarse a cada individuo (Smith 1986). En la clasificación que este último autor realiza de las técnicas ve una graduación, desde técnicas que ayudan al "darse cuenta" corporal, hasta técnicas mas puramente cognitivas como meditación, visualización, etc.

En este trabajo cuando se habla de técnica de relajación se refiere a la relajación progresiva de Jacobson.

La relajación progresiva de Jacobson, se basa en la conciencia de las tensiones musculares que tenemos en el cuerpo. Se enseña a través de ejercicios que permiten distinguir entre la tensión y la distensión de los diferentes músculos. Se han hecho diferentes métodos, con la idea de que con unos cuantos ejercicios se tome conciencia de los grupos fundamentales de músculos (Cautela, 1987).

El entrenamiento se realiza en vivo y no por medio de cintas, aunque en algunos tratamientos clínicos puede estar indicado la grabación de los ejercicios de relajación, se piensa que la relajación grabada es menos efectiva (Borkovec y Sides, 1979)

La mayoría de los estudios de relajación que se realizan se hacen sobre una visión pasiva del individuo. Los investigadores parecen concebir la terapia como un proceso de tratamiento, a través del que el paciente ha de pasar, y después del cual supuestamente habrán tenido lugar cambios importantes. Pero de hecho la mayoría de los pacientes no aprenden un método efectivo que sea útil cuando la ansiedad ocurre (Ost, 1987). La relajación se suele enseñar en situaciones especiales de tranquilidad que son ideales para conseguirla. Benson (1974) sugiere que la respuesta de relajación se facilita por cuatro elementos básicos, (a) un objeto mental que sirve de foco de atención, (b) una actitud pasiva, (c) un tono muscular reducido, (d) un ambiente tranquilo. Este setting especial en el que se entrena a los sujetos podría explicar parte de las dificultades de generalización a la vida cotidiana que se suelen encontrar en los estudios de relajación. Sin embargo, muchas de las técnicas que se emplean en el programa que se describe en este trabajo, pueden ser utilizadas en cualquier tipo de situación, por ejemplo, en situaciones que incluyen movimiento.

Es importante por tanto que las respuestas que llevan a la relajación se incorporen a la vida cotidiana, como intentan los trabajos de Ost (1987, 1988). También es importante que envuelvan la mayor parte posible de los aspectos del comportamiento humano y no solamente el tono muscular. En los grupos se enseña a relajar las tensiones sin necesidad de hacer los ejercicios de forma abierta. Se van evocando los ejercicios de forma que la conciencia corporal va aumentando. De esta forma se puede incorporar la relajación progresiva a las distintas situaciones cotidianas.

APLICACIONES CLINICAS DE LA RELAJACIÓN PROGRESIVA
La relajación progresiva es el método que mas se ha empleado en la psicología clínica y está asociada a la desensibilización sistemática (Wolpe, 1979). De acuerdo con Wolpe (1981) el papel de la relajación en la desensibilización sistemática es producir un cambio en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo que inhiba la ansiedad. En numerosos experimentos se ha probado que la relajación progresiva reduce la actividad autonómica.

Además de su aplicación en el tratamiento de los trastornos de ansiedad las aplicaciones clínicas de la relajación han sido mas variadas aun que las citadas en la meditación y se ha aplicado a todo tipo de trastornos físicos con origen psicológico, el dolor crónico, la hipertensión, asma, tartamudeo, miopía, etc. etc.

Los efectos cognitivos de la relajación progresiva son mencionados desde los inicios de la técnica. Jacobson menciona a Wundt diciendo que "Las sensaciones de tensión y de relajación están siempre conectadas con el proceso de atención" (Jacobson, 1987. Reprint). Levin (1985) afirma que la relajación aumenta la viveza de la imágenes que se utilizan en la desensibilización sistemática. Los efectos de la reducción del arousal en las cogniciones positivas son mencionadas por Peveler y Jonhnston (1986). En consecuencia el entrenamiento en relajación progresiva se considera fundamental para conseguir una mejor conciencia corporal.

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RESPIRACIÓN
Ejercicios de respiración son clásicos de las técnicas orientales como el yoga (Visnhudevananda 1979), el Qigong (Shaoquing, 1986) o el Tai-Chi (Yang, 1978).

Dentro de esta tradición oriental se pueden considerar dos tipos de ejercicios, los mas activos y aquellos que se limitan a la observación pasiva de la respiración, como pueden ser los que se emplean en la meditación Zen (Durkheim, 1989)

En Europa se han desarrollado otras técnicas de respiración, que se han aplicado en actividades artísticas como el canto o la declamación. En ellos se pueden distinguir los dos tipos mencionados, los mas pasivos o los mas activos, véase por ejemplo los ejercicios de rehabilitación (Lapierre, 1978) para los mas activos y para una colección interesante de ejercicios (Lodes 1990).

Ni la Eutonía ni la Técnica de Alexander plantean ejercicios de respiración. Parten de la hipótesis de que si se consigue el tono correcto de los músculos o la posición adecuada, la respiración se hará correcta. (Alexander G., 1979).

Existen ejercicios que se limitan a aceptar u observar la respiración sin una intervención consciente como son los planteados por Feldenkrais (1980) o por Speads (1980)

Los ejercicios que se han aplicado están fundamentalmente tomados de estos últimos y parten de la premisa de la observación sin intervención de la respiración.

Speads (1980) Plantea una serie de experimentos en los que, sobre la respiración que se tiene en un momento dado, se introduce un estímulo ( p. ej. pronunciar una "s" larga o una "a", o darse palmadas o diversas posturas y movimientos) y se dejan pasivamente que ocurran consecuencias, que se observan. Los experimentos están graduados, constituyen una serie ordenada que tienen como final un experimento llamado de consciencia en el que simplemente se observa la respiración y se la deja que se ajuste a las necesidades del momento.

Speads no plantea una respiración determinada como respiración ideal, sino que se debe de adaptar a la que la situación requiera. Los problemas pueden surgir cuando se mantiene un tipo de respiración que no se adapta a la que se necesita para afrontar la situación.

Finalmente afirma: "Realizando todos los experimentos descritos, se habrá entrenado en el uso de un sentido corporal y habrá adquirido experiencia de como aplicarlo a los ejercicios respiratorios. Habrá desarrollado un relacionado con su respiración que le permitirá realizar ya un experimento respiratorio basado fundamentalmente en la consciencia de la necesidad de un cambio y, por supuesto, de ceder a el. A diferencia de los restantes experimentos respiratorios, el Experimento de conciencia no introduce medidas externas para una mejoría respiratoria, tales como una palmada, una extensión o un sonido. Cuando realice el Experimento de la consciencia será totalmente independiente del lugar, la postura corporal y la actividad visible. Lo único que importa es su respiración; el objetivo perseguido es permitirla deliberadamente cambiar en cualquier sentido que sea necesario".

Otros ejercicios de respiración como los de Feldenkrais se han empleado en el sentido de aumentar la conciencia del espacio interno en el sentido de que es esta conciencia la que va a regular la respiración sin intervención directa sobre ella.

Como se puede comprobar la filosofía subyacente en estos ejercicios es la misma que la que está en todos los que se han planteado en este trabajo, conciencia sin intervención voluntaria.

Mención aparte y dentro de este apartado, puesto que en ella se da una gran importancia a la respiración, está la Bioenergética de Lowen. En ella a través de ejercicios físicos y de respiraciones forzadas se pretende la descontracturación de la coraza muscular descrita por Reich (1963, 1985). Al margen de la interpretación dinámica que realizan los autores de estas técnicas, con su aplicación se consigue la relajación de tensiones fuertes y la elicitación de determinadas emociones.

APLICACIONES CLINICAS DE LOS EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN
Speads recomienda sus experimentos para el insomnio, los mareos, el equilibrio, fumar y comer demasiado, dolores de cabeza, depresiones, sobreexcitación, miedo al público, nerviosismo de los artistas durante la espera antes de reanudar una representación, dificultades para concentrarse, mala memoria y creatividad bloqueada.

En la terapia de orientación conductual, que es a la que se refiere este trabajo, la respiración es un objeto de intervención en algunos trastornos como la agorafobia o el ataque de pánico. Clark (1986) establece la teoría de que el pánico ocurre cuando la persona interpreta errónea y catastróficamente sus sensaciones corporales. Es una teoría similar a la de Beck y la de Ellis que también establece la relación entre las cogniciones y los síntomas aunque en este caso es el síntoma el que dispara la cognición y no a la inversa.

Las interpretaciones erróneas se dan mas cuando ocurren varios síntomas simultáneamente (Rachman, 1987). Los ataques de pánico a menudo son disparados por cogniciones negativas y cambios interoceptivos muchos de los cuales aparecen relacionados con la ansiedad y la hiperventilación. La combinación de tratamientos y en particular el entrenamiento en respiración ofrece una promesa considerable para el tratamiento de los ataques de pánico y sugiere que su combinación con la exposición en vivo en el caso de agorafobia puede ser un avance significativo sobre la exposición solamente. (Franklin, 1989).

La ansiedad persistente y los ataque de pánico han sido vistos como fenómenos asociados a la hiperventilación y se ha planteado su tratamiento por medio del control respiratorio (Avia, 1987).

Los ejercicios de respiración producen también relajación y como tales se suelen emplear pues son sencillos de aprender, efectivos y se pueden aplicar en cualquier situación.

Desde la Bioenergética se afirma que la respiración está distorsionada en los adultos por tensiones musculares crónicas, resultado de conflictos emocionales no resueltos (Naranjo, 1980). Los ejercicios que plantean (Lowen y Lowen, 1977) pretenden la liberación de estas tensiones musculares. La experiencia clínica indica que pueden contribuir a desencadenar o expresar emociones en circunstancias terapéuticas de forma que se puede ayudar al paciente a desinhibir su expresión. Estas expresiones o descargas son, algunas veces interesantes de conseguir y difíciles de lograr con lo que este tipo de ejercicios puede ser de una gran ayuda para el clínico. Se pueden aplicar para la expresión de rabia, para la sensación de pérdida de control, para desinhibir algunas expresiones sexuales (Rosemberg, 1981) o para mejorar el estado físico en algunos depresivos. (Lowen, 1972).

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OBSERVACIÓN DEL PENSAMIENTO
La conciencia corporal es también un proceso cognitivo que puede estar dificultado por falta de control de lo que se piensa.

La ansiedad tiene dos componentes (Bermúdez, 1985) la emocionalidad y la autopreocupación, que son pensamientos relativos al problema que pueden ser disparados por la ansiedad y que ellos a su vez disparan la ansiedad. La autopreocupación dificulta de manera notable la toma de conciencia corporal. Nuestros pensamientos nos llevan lejos de nuestro cuerpo.

Dentro de esté capítulo se consideran distintos tipos de ejercicios:

El mas importante es la meditación, que intenta con una palabra o mantra desterrar todo pensamiento.

A veces es eficaz la instrucción de sencilla de dejar la mente en blanco.

Otro tipo de ejercicio que se ha utilizado es la simple observación del pensamiento: se toma conciencia de que se está pensando y se ve el pensamiento, después se deja que se vaya tranquilamente, es importante la aceptación de las distracciones y que los pensamientos vuelvan una y otra vez. Los ejercicios que se han planteado en el grupo están tomados de Stevens (1977).

El trabajo de observación del pensamiento es en cierto modo una forma de meditación. Para el trabajo clínico con determinados pensamientos es preciso primeramente hacerlos conscientes. Después se realiza una desensibilización a ellos. Este es contenido de esta técnica.

APLICACIONES CLINICAS DE LA OBSERVACIÓN DEL PENSAMIENTO
Los efectos fisiológicos de la meditación están demostrados en innumerables trabajos (ver por ejemplo Holmes, 1983). Baja la tasa cardiaca, eleva la resistencia de la piel, decrece la tasa respiratoria, disminuye la presión sanguínea. Se ha aplicado también en la desensibilización sistemática sustituyendo a la relajación progresiva.

Los meditadores reportan que en la meditación, experimentan un incremento en la relajación, y una disminución del arousal cognitivo.

La meditación se ha utilizado en el tratamiento de numerosos desórdenes de origen psicológico, como hipertensión, asma, abuso de drogas, insomnio, e incluso en inflamación de encías y tartamudeo (Holmes, 1984).

El objetivo de aplicarla en el grupo es solamente controlar que la activación cognitiva no dificulte la conciencia corporal. De hecho la misma conciencia corporal se podría considerar una forma de meditación. (Naranjo y Ornstein, 1971).

Así como está demostrada la eficacia de la meditación y sus efectos fisiológicos, se discute su efectividad en comparación con otros métodos. Según algunos estudios la meditación y el descanso dejando las preocupaciones se han mostrado prácticamente equivalentes. (Holmes, 1983, 1984).

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ACEPTACIÓN DE SENSACIONES
Las instrucciones que se dan están tomadas de Barry Stevens (Varios, 1978), con modificaciones que incluyen fundamentalmente un énfasis mucho mayor en la pasividad y en no hacer movimientos ni evitaciones de las sensaciones que llegan a la conciencia. Las instrucciones concretas que se dan son las siguientes:

"Posición, tumbado con las rodillas dobladas y con los pies apoyados en el suelo. Las rodillas pueden ponerse juntas si se está mas cómodo o separadas si se prefiere.

Se trata de centrarse en la sensación mas desagradable que tengamos y entrar en contacto con ella. Permanece en contacto como si fueras un foco de luz que no empuja ni fuerza nada y que tampoco deja nada como está. Se trata de hacernos amigos de nuestras sensaciones de ver como son y como evolucionan por si solas sin intervenir nosotros. Dejando que la sensación evolucione como quiera, si algo nos duele dejamos que el dolor se desarrolle, crezca o disminuya sin intervenir. Al ser una sensación desagradable tendemos de manera automática a intentar que disminuya y desaparezca, ahora hay que dejarla que crezca, si esa es su evolución natural. Contactar ligeramente, que sean las sensaciones las que guíen nuestra conciencia no intentemos sentir lo que queremos sino lo que el cuerpo nos dice. Vamos a observar la sensación, ver sus características, que parte del cuerpo está involucrada, si es aguda, sorda, si siempre es igual o va cambiando con el tiempo, etc. Lo mas importante es observar sin intervenir. Si alguna otra sensación se hace mas fuerte que la que hemos contactado nos vamos a ella. Vamos a dejar que todas las sensaciones desagradables lleguen a nuestra conciencia.

Evitar los movimientos conscientes puesto que generalmente intentan hacer desaparecer las sensaciones desagradables. Vamos a trabajar desde la pasividad. Si algún movimiento involuntario surge dejarlo que ocurra también pasivamente.

La pareja ha de estar muy atenta a su propio cuerpo relajando las tensiones que aparezcan y atenta también a lo que le pasa al compañero, debe estar presente pero sin intervenir en el proceso. De vez en cuando el que está trabajando le informará de lo que siente, de como va y lo que está pasando con la sensación con la que está. El que ayuda debe de animarle a seguir con las sensaciones a mantenerlas sin intentar eliminarlas.

Si alguno no encuentra ninguna sensación desagradable, que empiece a sentir las sensaciones que tiene en la cabeza y luego en el cuello y recorra todo el cuerpo dejando que las sensaciones llenen su conciencia sin intervenir."

APLICACIONES CLINICAS DE LA ACEPTACIÓN PASIVA DE LAS SENSACIONES
Existen algunos casos en los que es fundamental esta aceptación de las sensaciones corporales. El mas claro es el de los hipocondríacos que interpretan como amenazante alguna de las sensaciones corporales que sienten e intentan evitarlas. Una labor de la terapia es la exposición a la sensación de manera que la acepte sin que dé respuesta de huida ante ella.

El objetivo de este trabajo en la terapia es la aceptación pasiva de las sensaciones corporales. La propuesta que se presenta aquí se ha realizado con hipocondríacos con resultados clínicos muy positivos. En realidad se realiza una inundación a las sensaciones corporales que son interpretadas por los pacientes como desencadenante de un ataque al corazón, infarto, pérdidas de control, etc. Se mantiene la sensación hasta que se va diluyendo.

Clark (1986) establece la teoría de la ligazón causal entre las sensaciones corporales que son interpretadas de manera errónea y catastrófica y los ataques de pánico. El trabajo propuesto es una exposición a las sensaciones y un aprendizaje de otra forma de comportarse cuando se sienten. Cuando se realiza se corta la reacción automática y de evitación de las sensaciones desagradables.

En el entrenamiento en relajación se han reportado reacciones paradójicas en las que al sujeto le aumenta la ansiedad (Heide, 1983). Este trabajo es también es una ayuda para bregar con la ansiedad inducida por las sensaciones de relajación.

Otros marcos teóricos en los que se pueden inscribir las instrucciones que se han planteado son:

Como ya se ha apuntado, es una técnica de inundación a la sensación mas desagradable que se tiene y que con solo mencionarla suele aparecer la que se está evitando, la que se interpreta como infarto, dolor, etc. El estímulo que se mantiene es la propia sensación y se da la consigna de eliminar todas las conductas de evitación, en concreto movimientos, manteniéndose en completa quietud y la atención en la sensación. Al sugerir que se de solamente la respuesta de relajación, si se es capaz de darla, se eliminan cualquier respuesta de evitación y se favorece el mecanismo que lleva a la extinción o inhibición de la sensación. Se ha enseñado a la persona a ser mas estoica. En vez de hacer una conducta manifiesta y de evitación de sensaciones amenazantes o desagradables se le enseña a dar una respuesta pasiva, de aceptación y de relajación, que es mas adecuada en muchos casos.
Dentro de las clasificaciones de Lazarus (1986) de las estrategias de coping se puede incluir en la de inhibición de la acción. De esta manera se inhibe las conductas de evitación del dolor. La aceptación pasiva puede dar lugar a un fenómeno parecido a la habituación de las respuestas que se da en la inundación.
El método coincide con la técnica que Turk llama somatización y que demuestra que es efectiva en el tratamiento del dolor. Se fija en el cuerpo de manera lejana, sin intervenir y dándose cuenta de otras sensaciones que hay en el lugar (Burrows, 1987). En los estudios controlados para aliviar el dolor el método de Turk se ha manifestado eficaz. En los estudios que se citan los resultados de todos han sido positivos (Burrows, 1987).
Entre las teorías que intentan explicar el proceso por el que se da el dolor crónico se encuentran aquellas que se basan en que en algunos casos la reacción al dolor da lugar a movimientos que lleva a generar mas tensión en la zona dolorida que puede contribuir a aumentar el dolor, entrándose de esta forma en un círculo vicioso. Explicaciones teóricas de este tipo se pueden encontrar en Keefe (1986) al mencionar la hipótesis de estrés - dolor y ciclo "dolor-espasmo_muscular-dolor". La aceptación pasiva de las sensaciones puede ser un buen medio para romper este proceso de realimentación.

También puede ser una buena ayuda en cualquier exposición que se realice puesto en muchos casos la evitación está asociada a sensaciones desagradables. Si el sujeto acepta sus sensaciones será mas fácil o corta la exposición.

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CONCIENCIA DE LA PIEL
En el trabajo que se plantea, la conciencia de la piel es uno de los primeros pasos para aumentar la conciencia corporal. La piel es el órgano del sentido del tacto y por tanto una fuente privilegiada de sensaciones. Existen partes de nuestro cuerpo en las que se está mas acostumbrado a recibir sensaciones como la lengua y las manos.

En eutonía distingue entre tacto y contacto, en el sentido de percibir el efecto que hace en la piel un objeto (tacto) y la percepción del objeto como un todo y de su relación con el sujeto (contacto). Cuando se habla de conciencia de la piel en este trabajo se refiere al tacto.

El tipo de ejercicios que se realizan son desde sensibilizar la piel con algunos objetos como pueden ser bambúes, pelotas de tenis o cepillos, hasta sentir el tacto de la piel con la ropa, las duchas o el masaje. Siempre se procura que la percepción sea global e implique todo el cuerpo.

APLICACIONES CLINICAS DE LA CONCIENCIA DE LA PIEL
La conciencia de la piel tiene un efecto relajante y de situar al sujeto en "el aquí y el ahora". Es a la vez una fuente de placer.

La conciencia de la piel es una de las fuentes de datos con las que se forma la imagen corporal. Con el trabajo con la piel "se trata de lograr una imagen integral del propio cuerpo, necesaria para la propia expresión, para la propia delimitación en el espacio. Si no existe una gran claridad al respecto no será posible lograr la actitud adecuada, tanto en relación con uno mismo como con el espacio exterior". (Emsy, 1985).

La importancia de un tacto agradable para el desarrollo de la persona está demostrado desde los clásicos experimentos con monos de Harlow (1958) con las madres artificiales. La comodidad del contacto de las madres de felpa no solamente es una fuente de placer, también sirve para reducir en los monitos el temor hacia objetos extraños.

Es también admitida la importancia de la conciencia del cuerpo en la adquisición del esquema corporal.

Se han descrito los problemas que presentan algunos psicóticos con la conciencia de la piel. Se han realizado con ellos tratamientos llamados de maternaje en los que se realizaba una inundación al contacto corporal con otra persona.

La aplicación clínica concreta que se ha realizado de esta técnica ha sido como medio de relajación y de que el sujeto sienta la posibilidad de recibir placer.

El método de la focalización sensorial que se aplica en la terapia sexual es un medio de desensibilizar al contacto con el otro con la conducta incompatible con la ansiedad que es la conciencia de la piel. (Kaplan, 1978).

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CONCIENCIA DEL ESPACIO INTERNO
En el método que se expone la conciencia del espacio interno y de los que contiene tiene gran importancia en la preparación del microestiramiento. Se da también el fenómeno inverso, a través del microestiramiento se mejora la conciencia de los huesos.

Los ejercicios que se emplean están tomados de la Eutonía y algunos de Feldenkrais. Se basan en la toma de conciencia de que nuestro cuerpo es un volumen y en el que se encuentran partes de las que tenemos poca conciencia o poca idea como las vísceras y los huesos.

La Eutonía confiere gran importancia a la conciencia de los huesos porque da al individuo una seguridad interior y una resistencia. La vivencia de esta fuerza interior, "el reflejo de enderezamiento", libera la musculatura dinámica y permite una gran movilidad.

El enderezamiento reflejo puede ser logrado a partir del arco del pie, pasando por la tibia, el peroné, la articulación de la cadera, la cintura pelviana, y la parte superior del sacro hasta la quinta vértebra lumbar y a través de toda la columna hasta el atlas. Puede lograrse el enderezamiento no solo a partir de los pies, sino de cualquier otra parte del cuerpo, en posición de sentado por ejemplo a partir de los isquiones. En Eutonía han llamado "transporte" a esta utilización consciente del reflejo de enderezamiento, para subrayar la diferencia con el reflejo de enderezamiento inconsciente.

Solamente cuando se experimenta el "reflejo del transporte" en todas las situaciones posibles se empieza a tomas conciencia de las formas óseas exactas. Pronto se descubrirá que esta percepción de los huesos produce un efecto regulador en el tono de todos los músculos que están en relación con los huesos realmente sentidos.

Mediante una nueva conciencia de la realidad, la respiración normal inconsciente y la postura mejoran considerablemente. (Alexander, G. 1979).

Se realizan ejercicios para tomar conciencia de los diversos espacios corporales, el espacio del cerebro, el de los ojos, la nariz, la boca, la garganta y el aparato fonador, los pulmones, el abdomen, la pelvis, las piernas y el pecho y los brazos. Se parte de la conciencia de la piel y se toma conciencia de que debajo de la piel existe un espacio corporal. En una segunda fase se llena el espacio corporal con la conciencia de los huesos. Siempre es importante tomar conciencia, no solo de la parte del espacio sobre la que se lleva la conciencia, sino sobre todo el cuerpo. Es importante la conciencia global y por ello difusa del propio cuerpo.


APLICACIONES CLINICAS DE LA CONCIENCIA DEL ESPACIO INTERNO
La conciencia de los huesos tiene gran importancia para conseguir un movimiento fluido y se ha aplicado con éxito a la rehabilitación de parapléjicos. (Emsy, 1985).

En algunos casos de trastornos de habla, como tartamudez, etc. se presentan problemas de ansiedad al proceso mismo de la fonación. Van Ripper plantea un programa de desensibilización al proceso de la articulación del habla. Los trabajos de conciencia del espacio de la boca y del aparato fonador ayudan de manera importante, puesto que suponen un acercamiento relajado a una parte del cuerpo temida y evitada. El autor ha empleado frecuentemente estos métodos en diversos trastornos de habla, no solamente en el tartamudeo.

En general, se pueden aplicar en algunos casos de dismorfofobia. Por ejemplo en algunos casos de poliomielitis en los que los individuos después de una toma de conciencia relajada del miembro afectado, mejoran de manera clara su relación con él y su desempeño motor.

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CONCIENCIA DEL ESPACIO EXTERNO
El espacio interno tiene sentido situado en el espacio total, en el espacio externo. Para tomar conciencia del cuerpo propio en toda su extensión hay que situarlo en el espacio externo.

Stevens (1977) distingue en su experiencia tres tipos o zonas de darse cuenta:

El del mundo exterior, esto es el contacto sensorial actual con objetos y eventos en el presente: lo que en este momento veo, palpo, toco, escucho, degusto o huelo.

El del mundo interior. Esto es el contacto sensorial actual con eventos internos en el presente.

El de la fantasía. Esto incluye toda la actividad mental que abarca mas allá de lo que transcurre en el presente.



APLICACIONES CLINICAS DE LA CONCIENCIA DEL ESPACIO EXTERNO
La terapia gestáltica tiene como base el proceso del darse cuenta, en ella se aplica de manera amplia la conciencia del espacio externo.

Conductualmente se aplica como técnica de manejo de ansiedad distrayendo a la persona de los estímulos internos ansiógenos.

La toma de conciencia del espacio externo permite a los individuos el acercamiento a estímulos externos temidos.

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MICROESTIRAMIENTO DE LA COLUMNA
En este trabajo se vienen mencionando técnicas de trabajo corporal que a lo largo de este siglo se han desarrollado en Occidente, (Técnica de Alexander, Eutonía, Bioenergética, Método Feldenkrais, Rolfing, etc.). Una de las conductas básicas que se mencionan en casi todas ellas es la colocación de la columna. Llamada por algún autor microestiramiento de la columna. Se describe como la sensación de una ligera separación de las vértebras a lo largo de la columna. Es este un punto de llegada y de partida de gran parte de los métodos corporales incluso orientales, recuérdese los trabajos de kundalini en yoga (Visnhudevananda, 1979).

El término de microestiramiento de la columna intenta ser descriptivo para expresar la situación especial que se quiere alcanzar. En una articulación, en este caso la de la cabeza con la columna vertebral, se produce un estiramiento mínimo y a partir de este estiramiento se puede pasar a la acción con ventaja. Coloca el cuerpo en una situación en la que es difícil la tensión excesiva y el movimiento cotidiano se hace fluido y es mas fácil modificar y realizar comportamientos cognitivos y emocionales no automáticos.

El microestiramiento no es algo que haya que hacer, ocurre cuando se alcanza un cierto nivel de conciencia corporal y no solo se da en reposo, sino también y principalmente, en movimiento. Para que ocurra es necesario mantener una cierto nivel de relajación, no necesariamente profundo, conciencia de espacio interior del cuerpo y de su relación con el exterior a través de la piel. Es un reflejo que ocurre, que no se busca con movimientos voluntarios.

El darse cuenta del microestiramiento se realiza asociado con verbalizaciones internas precisas. Pueden ser "crecer internamente", "dejar que la cabeza se vaya hacia arriba y hacia afuera", "dejar el cuello suelto dejando la cabeza libre", etc. Estas palabras se condicionan al microestiramiento y después ayudan a que ocurra de manera más fácil y fluida.

Aunque casi todas las técnicas de trabajo corporal incluyen el microestiramiento, conocido por otros nombres, la concepción que se emplea en este trabajo se acerca al Principio de Matías Alexander. (Barlow, 1986).

Alexander plantea junto con el microestiramiento otra técnica tan importante como él, la inhibición del movimiento. Antes de movernos hacemos la intención del movimiento y lo inhibimos dejando que se produzca el microestiramiento de la columna. La calidad del movimiento cambia de manera clara. No es una técnica pasiva, hay que dejar que se mantenga la energía que vamos a utilizar en el movimiento y que se produzca el microestiramiento para después iniciar cualquier movimiento. La inhibición interrumpe la reacción automática a determinados estímulos y mantiene el microestiramiento en la acción.

Para lograr un movimiento fluido es necesario partir del microestiramiento y de la inhibición del movimiento. La técnica de Alexander se enseña por profesores especializados. Se trata de implantar sensaciones kinestésicas nuevas asociadas al microestiramiento. Necesita siempre la participación directa de un profesor para aprenderla, puesto que se hace a través de manipulaciones del cuerpo del alumno. Se han planteado algunas formas de aprendizaje que no necesitan la participación directa del profesor (Barker, 1978). Estas son las que se han empleado en este trabajo.

Como ya se ha dicho lo que en este método se conoce como microestiramiento está presente en casi todas las técnicas de trabajo corporal. En occidente el que lo menciona de manera mas importante y es básico y central en su trabajo es Matías Alexander.

Alexander (Barlow 1986) parte de la observación de que cuando las personas hacen cualquier movimiento cotidiano como sentarse o levantarse tienden a alterar la posición de la cabeza, la echan hacia atrás mientras acortan el cuello y lo tensan, y es desde esta posición desde donde se mueven. El afirma que si se inhibe este reflejo (que, según él, tiene mucho que ver con el de defensa ante un estímulo temido) y se permite que la cabeza se vaya hacia arriba y hacia afuera, el movimiento se hace mucho mas fluido y eficaz. Diseñó su técnica para enseñar a moverse desde esta posición.

Matías Alexander planteó su técnica que está basada en enseñar a las personas un uso diferente de su cuerpo. Enseñaba a través de manipulaciones que Jones (1976) describe de la siguiente forma:

"Aplicando una ligera presión con ambas manos el que demuestra la técnica cambia el balance o el equilibrio de la cabeza del sujeto de tal manera que loa músculos de la nuca y del cuello se alargan permitiendo a la cabeza girar ligeramente hacia delante como si se escapara de los hombros. Llevado a cabo adecuadamente el procedimiento se establecerá un nuevo balance dinámico entre el peso de la cabeza u el tono de los músculos de tal manera que en un rango limitado (mayor en unos sujetos que en otros) la cabeza se comporta como un sistema inercial que puede moverse o ser movida libremente en cualquier dirección sin sensación alguna de peso.

El sujeto siente de esta manera una sensación de facilidad, de competencia muy diferente de la relajación".

Jones cuenta su experiencia diciendo que cuando se concentraba en el objetivo que quería conseguir algo ocurría en su campo de atención para frustrar el intento. Después se dio cuenta de que la atención se podía expandir o estrechar y pasó a darse cuenta de la parte inhibitoria y excitadora del movimiento, de lo que hace a la vez de lo que no hace. Expande su atención de manera que se da cuenta de sí mismo y del ambiente simultáneamente. Cuando hacía esto era capaz de seguir las instrucciones de Alexander e inhibir la respuesta al estímulo de ponerse de pie. Una vez que se realiza el movimiento de ponerse de pie inhibiendo la respuesta automática de crispar el cuello se experimenta una sensación kinestésica del movimiento que supone una recompensa tan grande que inmediatamente intentó reproducirlo y mantenerlo. Pero no se puede conseguir tratando directamente, es el resultado de un proceso psicofísico . Lo que se aprende de las enseñanzas de Alexander es a distinguir cuando se produce un aumento de tensión en el cuello debido a un estímulo y a inhibir ese aumento.

El significado del cuello es que, según Alexander, allí empieza la tensión y desde allí se distribuye a todo el cuerpo.

Jones describe la influencia de este trabajo en las emociones. Debido a que el campo de atención no es simplemente un constructo teórico, sino un estado de tono perceptible, cualquier cambio de estado emocional le afecta inmediatamente y puede ser percibido como un cambio del tono en los músculos antes de que se de una reacción en el sistema nervioso autónomo. Jones cuenta como en una clase con A.R. Alexander (hermano y colaborador de M. Alexander) se enfadó y que sintió como la reacción comenzaba con el mismo patrón que cuando se ponía de pie retrayendo la cabeza. En lugar de controlar su enfado llevó su atención al cuello y se encontró con que la tensión desaparecía y con ella su enfado.

Esta descripción encaja con la teoría actitudinal de la emociones. Sin embargo otro alumno de Alexander, Barlow, critica por excesivamente conductista la teoría actitudinal de las emociones de Bull (Bull, 1951) y califica de burdo el enfoque de James- Lange.

Alexander incluía en su enseñanza una serie de mensajes como "hacia arriba y hacia afuera", de forma que condicionaba la respuesta a estas palabras.

APLICACIONES CLINICAS DEL MICROESTIRAMIENTO
Alexander empleó su principio a raíz de dificultades que encontró en la voz y que truncaron su carrera de actor, que representaba a Shakespeare con éxito. Por ello se ha aplicado su técnica a trastornos de voz, afirmando que se necesita un buen uso del cuerpo para poder hablar sin esfuerzo.

Se ha aplicado también a otros tipos de trastornos como reumatismo, espondilosis cervical, lumbago, artritis, enfermedades respiratorias.

Barlow cita también aplicaciones en enfermedades que tienen componente de estrés, hipertensión, afecciones gastrointestinales, migrañas, problemas ginecológicos, tic, calambres musculares, tortícolis espasmódica, etc.

Respecto a la salud mental Barlow hace, entre otras, las siguientes puntualizaciones:

Ningún diagnóstico está completo mientras no se tome en cuenta el uso que hace el paciente de su cuerpo.

Se puede obtener ayuda de la psicoterapia pero ese esclarecimiento no modificará por sí mismo los hábitos del sujeto en el uso de su cuerpo.

En el tratamiento mental debería establecerse como primera prioridad la obtención del mejor y mas equilibrado estado de reposo y del uso del cuerpo antes de embarcarse en el tratamiento.

El éxito de cualquier tratamiento debería valorarse en función de su efecto sobre el uso general.

Como se ha mencionado, la aplicación de técnicas de relajación a la vida cotidiana donde se produce ansiedad presenta dificultades de aplicación. Este tipo de técnicas envuelven la vida entera del individuo y son de aplicación automática, aunque no exenta de dificultades, a situaciones ansiógenas.

Es importante por tanto que las respuestas que llevan a la relajación se incorporen a la vida cotidiana, como intentan los trabajos de Ost (1987, 1988) y que envuelvan la mayor parte posible de los aspectos del comportamiento humano.

El objetivo del microestiramiento es implantar un comportamiento con el cuerpo diferente en situaciones de tensión y como tal cumple y con las premisas de aplicación cotidiana de una respuesta incompatible con la ansiedad en situaciones cotidianas con todas las ventajas que esto puede reportar.

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EL MOVIMIENTO
El movimiento mejora con la conciencia corporal y es a su vez un medio idóneo para mejorar nuestra conciencia del cuerpo.

Feldenkrais (1980) afirma que el movimiento constituye la base del conocimiento de nuestro propio cuerpo. Entre otras cosas dice que:

Es la principal ocupación del sistema nervioso.
Su cualidad es mas fácil de distinguir que otros factores o sentimientos.
La capacidad para moverse influye mucho en la propia valoración.
Los movimientos reflejan el estado del sistema nervioso.
Feldenkrais en su método plantea movimientos dirigidos y precisos para ir aumentando la conciencia de determinadas partes, conexiones, etc. de nuestro cuerpo. Presenta dos formas de trabajo

Individual, en la que el profesor manipula el cuerpo del alumno que pasivamente va tomando conciencia de su movimiento.

En grupo en la que se trabaja a través de movimientos activos claramente determinados e incluso enseñados por medio de modelado.

Alexander plantea el paso del microestiramiento al movimiento a través de la inhibición. Se trata de hacer deliberadamente una pausa y decir "No" a una acción que previamente se había decidido llevar a cabo (Barlow, 1986), dejar que el microestiramiento ocurra y luego realizar el movimiento que se había iniciado u otro cualquiera.

En eutonía se combina el movimiento dirigido con el libre. Otras técnicas como las de Fedora Aberastury (Rubio, 1987) el movimiento se hace evolucionando libremente ya sea individualmente o en grupo.

En el método se han empleado ejercicios de Feldenkrais o tomados de la Eutonía para desencadenar en los alumnos la sensación de microestiramiento o para concienciar determinadas partes del cuerpo. Sin embargo una vez concienciadas se pasaba al movimiento libre en el espacio exterior en el que se mueven los alumnos con la conciencia del cuerpo que han adquirido en el ejercicio.

APLICACIONES CLINICAS DEL MOVIMIENTO
En psicomotricidad se aplica el movimiento para favorecer o completar el desarrollo del niño (Schinca, 1980).

Otros programas de movimiento se han aplicado como auxiliares en el tratamiento de obsesiones y otros trastornos (Villalobos, 1987).

El movimiento como se ha aplicado en el método que se describe es una técnica importante para aumentar la conciencia corporal. Las aplicaciones clínicas citadas constituyen programas concretos y complejos empleados en casos concretos y en los que la conciencia corporal juega sin duda un papel importante.

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DIALOGO INTERNO
A los alumnos se les enseña la influencia del diálogo interno no solo en las emociones, sino en el propio desempeño con el cuerpo. Para ello se plantean una serie de ejercicios: Se les enseña que si se dicen que pueden, pueden mas que lo que creen. Que un péndulo se maneja mejor diciendo como se quiere que se mueva que intentándolo mover conscientemente. Que si se concentran en el techo se levantan mas fácilmente que si se concentran en el suelo.

Alexander utiliza órdenes en su método, como "cabeza hacia arriba y hacia afuera". Se trata de dar esas órdenes al cuerpo pero no hacer nada para llevarlas a cabo. Si se es persistente el movimiento ocurre sin que se busque conscientemente.

Como contraposición en Eutonía se eliminan las órdenes y se pretende evitar las sugestiones a los alumnos.

El método de relajación de Schultz incorpora sugestiones de sensaciones por medio del diálogo.

El método de Fedora Aberastury ( Rubio, 1987) también incorpora palabras y frases en un sentido amplio que incluye el mencionado de Alexander y la meditación en como la concibe Benson (1974) y el diálogo interno positivo que mejora la emoción y el bienestar del individuo.

APLICACIONES CLINICAS DEL DIALOGO INTERNO
La terapia cognitiva da cuenta de la importancia del diálogo interno en el mantenimiento y modificación de nuestras conductas. Su influencia en la generación de ansiedad incluso de ataques de pánico, depresión, etc. ha sido ya mencionada. Como mas adelante se expone el diálogo interno tiene también un papel fundamental en la génesis de las emociones.

En este trabajo se une el desempeño relajado con el cuerpo a un diálogo adecuado. En clínica se ha empleado la situación de relajación para inducir cambios en la conducta por ejemplo en las técnicas de hipnosis y sofrología. Son destacables en este campo los trabajos de M. K. Erickson (Haley, 1985).

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EFECTOS DE LA MÚSICA EN EL ESTADO DE ÁNIMO
El movimiento libre se realizaba con acompañamiento de música de la Nueva Era (New Age), o clásica. En Eutonía se recomienda que se realice el movimiento sin música con objeto de no interferir ni guiar el movimiento libre que realizan los alumnos. El tipo de música que se emplea no sugiere una pauta determinada de movimiento

A veces se empleaba el mismo tipo de música para acompañar instrucciones de relajación.

El efecto de la música en el estado de ánimo ha sido estudiado en la literatura, ver por ejemplo (Albersnagel, 1988). Se ha comprobado que es efectiva como método para inducir el estado de ánimo aunque no se refleje luego en cambios en la cognición.

jueves, 31 de marzo de 2011

Del por qué la neurociencia aprende del teatro
Gabriele Sofia
Si tuviésemos necesidad de definir la esencia del teatro, ésta sería la relación entre actor y espectador. Cualquier forma de teatro que nos aventuremos a imaginar, perdería su significado en el momento en el que dejara de contar con la presencia de, al menos, un espectador. Como consecuencia de esto y, a lo largo de la historia, quien hace teatro siempre se ha encontrado ejercitando, refinando, mejorando la propia capacidad de establecer y mantener esta relación con el espectador.
Con este objetivo, el actor ha construido una serie de conocimientos implícitos, pragmáticos e incorporados que son capaces de hacer que la relación teatral sea diferente de cualquier otro tipo de relación cotidiana existente entre seres humanos.
Ficción, verdad, empatía, aprendizaje, imitación; todos son temas sobre los que los actores de cada cultura han construido siempre, de modo implícito o explícito, sistemas de conocimiento que pueden transmitirse de maestro a alumno.
Y son justamente estos temas los que, hoy en día, se encuentran en la base de un gran número de investigaciones neurocientíficas. De hecho, el descubrimiento de la ubicación de las neuronas espejo ha obligado a los científicos a realizar una comparación sistemática de esos temas, que forman parte de la cultura milenaria de aquel que hace teatro. Y es que no es casualidad, que el propio Peter Brook haya dicho que, hoy en día, los neurocientíficos están empezando a entender lo que el teatro ha sabido desde siempre.

Pero, ¿Qué son las neuronas espejo?
Las neuronas espejo son unos grupos específicos de neuronas que se activan, tanto cuando un individuo realiza una acción, como cuando un individuo ve esa misma acción realizada por otra persona. En otras palabras, el hecho de observar una acción provoca de forma inmediata la activación del mismo “programa motor” neuronal en el observador, “programa motor” que estará activo durante la ejecución de la acción: cuando observamos una acción, la estamos rehaciendo en nuestro interior. Quizás inhibamos la extensión espacial y temporal de esa acción, pero en nosotros ya ha tenido lugar una activación muscular que ha cambiado nuestro equilibrio interno y que nos ha enviado una información preciosísima acerca de lo que está sucediendo frente a nuestros ojos.
El sistema de las neuronas espejo fue localizado primero en los monos y después en los seres humanos, a comienzos de los años noventa, por Giacomo Rizzolatti y su equipo de la Universidad de Parma (Italia).
Uno de los aspectos más interesantes de este descubrimiento es el hecho de que finalmente se ha localizado un sistema donde la percepción de una acción y su propia ejecución, coinciden. Esto confirma también que cada uno de nuestros procesos perceptivos tiene una característica esencialmente motora y pone definitivamente en entredicho el modelo cognitivo “clásico” según el cual, los pensamientos y la psique poseen una relación unilateral y jerárquica respecto a la dimensión muscular y corporal (considerada un “slave system”, sistema esclavo).
Sin embargo, todo esto ya lo habían intuido ampliamente los grandes reformadores del teatro del siglo xx. La biomecánica de Meyerhold, las acciones físicas de Stanislavski, la euritmia de Dalcroze, los estudios de Laban, (por citar sólo algunos nombres), son ejemplos de cómo el trabajo que el actor realiza sobre su propio cuerpo en acción, se identificó como una vía necesaria para emocionar, mover y conmover, ya fuera a sí mismo, como, obviamente, al espectador.
Y es ese mismo espectador el que hoy en día y gracias a la neurociencia, puede ser estudiado y considerado bajo una nueva luz. Lo quiera o no, el espectador es movido, tocado, estimulado por el actor, cuyas acciones resuenan en su sistema motor. Y es justamente esta resonancia de las acciones la que permite, no sólo al espectador, sino a cualquier ser humano que observa una acción, comprender dicha acción.
De hecho, las investigaciones sobre las neuronas espejo han demostrado que el observador que se encuentra frente a una acción realizada por otra persona, no sólo comprende qué es lo que esa persona está haciendo, sino también por qué lo está haciendo. Y es que se ha descubierto también que el sistema espejo no se activa ante cualquier acción, sino únicamente ante aquellas acciones motivadas que poseen un objetivo preciso, es decir, una intención.

Espacio de acción compartido
De hecho, las neuronas espejo de la persona que realiza la acción, activan en ella un “programa motor” en el que la ejecución de una acción determinada conlleva una intención determinada. Y es ese mismo “programa motor” el que se activa en el cerebro de la persona que observa la acción, también en el caso de que la acción observada no haya aún concluido. En resumen, aquel que observa activa los “programas motores” que él mismo ha ido consolidando a lo largo de su propia experiencia cotidiana con el objetivo de poder prever y anticipar, de forma absolutamente inmediata, el objetivo de la acción, y por tanto, la intención de quien tiene delante.
Esto crea un tipo de “espacio de acción compartido”, (este es el término que utiliza el propio Rizzolati), donde cada acción es comprendida de inmediato sin que para ello sea necesario realizar una “operación cognitiva” explícita y deliberada.
Bajo esta perspectiva, el hecho teatral representa un ejemplo refinadísimo de un “espacio de acción compartido”. Si tomamos nota del hecho de que el actor fundamenta precisamente su virtuosismo en la capacidad de jugar con las previsiones del espectador, en la capacidad de sorprenderlo, de guiar su atención, de crear y dilatar esperas, nos damos cuenta de hasta qué punto puede este trabajo continuo del actor ser para los neurocientíficos un lugar excepcional de estudio de las potencialidades humanas.
El psicofisiólogo italiano Vezio Ruggieri, de la Sapienza Università di Roma ha descrito el cuerpo humano como “un gran arpa que posee cuerdas de diverso espesor y largura”: estas cuerdas, (que serían los músculos), al tensarse y relajarse en una manera precisa, pueden alumbrar una cantidad infinita de melodías; de igual modo, los diferentes grados de tensión de nuestros músculos dan vida a una cantidad infinita de emociones y sensaciones. De acuerdo con los estudios más recientes de psicofisiología, las emociones son justamente el resultado de “coreografías” concretas de tensión y distensión que adoptan los músculos de nuestro propio cuerpo.
Si cotejamos esta imagen del cuerpo humano con aquella de la “resonancia” entre sistemas motores que las neuronas espejo hacen posible, estamos en condiciones de entender cómo, efectivamente, el actor en escena “toca”, (como si de un instrumento se tratara), su propio cuerpo y el del espectador. Y esta melodía produce una cantidad infinita de emociones que el espectador de teatro puede experimentar.
El actor es, a la vez, el artista y la obra de arte, es arpa y músico. Y para ser eficaz debe ser capaz de mover consigo (de conmover) al espectador. Pero, recordamos, que el espectador no se mueve con cualquier acción, porque el sistema espejo se activa solamente con aquellas acciones que tienen un objetivo y una acción precisas. El actor debe, por tanto, ser capaz de conquistar en la escena intenciones y objetivos reales. Debe afrontar la paradoja de ser real en la ficción.
Y es sobre esta paradoja sobre la que siempre ha descansado el poso de las experiencias y culturas teatrales que, hoy en día, resultan ser extremadamente preciosas para aquellos que, como los neurocientíficos, tienen por objeto de investigación al ser humano y su capacidad de relacionarse.


Traducción de Juana Lor

martes, 29 de marzo de 2011

Mensaje del Día Mundial del Teatro 2011
(27 de marzo)

La reunión de hoy es un reflejo fiel del inmenso potencial que tiene el teatro para movilizar comunidades y sortear las diferencias.

¿Han imaginado alguna vez que el teatro podría ser una potente herramienta para la paz y la reconciliación? Mientras las naciones consumen sumas colosales de dinero en misiones para la paz en áreas del mundo en violento conflicto, se le presta poca atención al teatro como alternativa individualizada para la transformación y el manejo de conflictos. ¿Cómo pueden los ciudadanos de la madre Tierra lograr paz universal cuando los instrumentos que se emplean para ello vienen de poderes externos y aparentemente represores?

El teatro permea sutilmente el alma humana atenazada por el miedo y la sospecha, alterando la imagen que tienen de ellos mismos y abriendo un mundo de alternativas para el individuo y por consiguiente para la comunidad. Puede dar significado a realidades diarias mientras previene un futuro incierto. Puede tomar parte de la política en formas simples, directas. Al ser inclusivo, el teatro puede presentar experiencias capaces de trascender preconceptos erróneos.


Además, el teatro es un medio probado para abogar e introducir ideas que sostenemos colectivamente, y por las que deseamos luchar cuando son violadas.

Anticipando un futuro pacífico, debemos comenzar por usar medios pacíficos que busquen entender, respetar y reconocer las contribuciones de cada ser humano en el proceso de conducir a la paz. El teatro es ese lenguaje universal por el que podemos enviar mensajes de paz y reconciliación.

Involucrando activamente a los participantes, el teatro puede hacer que muchas almas deconstruyan preconceptos y, de esta manera, da al individuo la oportunidad de renacer para hacer elecciones basadas en conocimientos y realidades redescubiertas. Para que el teatro prospere entre otras formas del arte, debemos dar un enérgico paso adelante para incorporarlo a la vida cotidiana, tratando temas apremiantes de conflicto y paz.

Buscando la transformación social y la reforma de comunidades, el teatro ya existe en áreas devastadas por la guerra y entre pueblos que sufren pobreza o enfermedad crónica. Hay un número creciente de historias de éxito donde el teatro ha logrado movilizar audiencias para construir conciencia y ayudar a víctimas de traumas de post-guerra. Plataformas culturales como el Instituto Internacional del Teatro, que apunta a "consolidar la paz y la amistad entre las gentes" ya tienen existencia.

Es entonces una farsa mantenerse en silencio en tiempos como los nuestros, conociendo el poder del teatro, y dejar que portadores de armas y disparadores de bombas sean los guardianes de la paz de nuestro mundo. ¿Cómo pueden herramientas de alienación ser también instrumentos de paz y reconciliación?

Los conmino en este Día Mundial del Teatro a pensar en esta perspectiva y a adelantar el teatro como una herramienta universal para el diálogo, la transformación social y la reforma. Mientras las Naciones Unidas gasta sumas colosales en misiones de paz en todo el mundo con el uso de armas, el teatro es una alternativa espontánea, humana, menos costosa y mucho más poderosa.

Puede que no sea la única respuesta para traer paz, pero el teatro debe seguramente ser incorporado como una herramienta efectiva en misiones de paz.

- Jessica A. Kaahwa -

Traducción: Diana Melamet
Mensaje del Día Mundial del Teatro para la Juventud 2011, por Eva Bal

Niños... Teatro... Teatro para niños y niñas...

¿De qué va esto?

Va sobre tener una idea fascinante,

brillante como el sol de la mañana.

Es tuya y con ella eres feliz.

Va sobre los planes repentinos y sobre cómo hacerlos realidad.

Va sobre la indecisión y las pesadillas

y sobre un pánico sofocante.

El miedo a fallar,

pensado que todo lo que has hecho hasta ahora no ha sido más que cuestión de suerte.

Va sobre caminar solo

y sobre el reto de abandonar el camino,

porque sabes que crearás el tuyo propio,

paso a paso.

Va sobre el éxito, que nunca es el fin.

Va sobre decir 'hola' al caos,

porque sabes que te ayuda a avanzar.

Va sobre escuchar y escuchar al niño

contando su historia con sus manos (no su voz).

Va sobre observar y observar

a la gente en la parada del bus, la playa, el hospital...

Va sobre detener al mundo en su girar

Mientras enlazas tus brazos alrededor de alguien.

Va sobre destruir intereses ocultos.

Va sobre un niño,

en mitad de ninguna parte, gritando su nombre.

Va sobre ti,

porque tú pronunciarás tu nombre

–alto y claro–

y éste se oirá.



Eva Bal. Fundadora y directora, Kopergietery Gante, Bélgica

viernes, 26 de noviembre de 2010

El tráfico de mujeres
Hernán Zin
Cada vez que recorro una de esas calles flanqueadas de mujeres que se prostituyen, o que paso por la carretera frente a uno de esos lóbregos y decadentes clubes de alterne que tanto han proliferado en los últimos tiempos, siento una profunda decepción. Y siempre me hago la misma pregunta: ¿por qué, si es sabido por todos que la mayoría de esas mujeres han llegado engañadas, amenazadas, atadas a deudas que difícilmente podrán pagar, las autoridades no hacen algo para ayudarlas? ¿Por qué nosotros, la sociedad civil, no sumamos fuerzas para que estas personas, que no están en el otro extremo del mundo sino en la periferia de nuestras ciudades, dejen de ser explotadas?
Las respuestas a estas preguntas me las da Lorena Pajares, fundadora de AFESIP en España, organización que desde 2003 lucha contra la prostitución y el tráfico ilegal de niñas y mujeres.
Lorena me recibe en su oficina. Un sobrio despacho cuyas paredes están cubiertas de carteles de campañas por los derechos de la mujer. Me llama la atención un afiche en el que se lee: “Cada año cuatro millones de mujeres son vendidas como esclavas. Posiciónate contra la esclavitud del siglo XXI”.
Apenas nos sentamos en la sala de reuniones, Lorena describe la situación de la prostitución en España. Las cifras demuestran con elocuencia que no se trata de una cuestión marginal: 900 mil hombres acuden regularmente a prostitutas gastando unos cuarenta millones de euros al día. Baleares es la comunidad autónoma con mayor consumo de prostitución, seguida por Asturias y Galicia. Como bien sentencia Lorena: “El nuestro es uno de los países de la Unión Europea en que la cultura de la prostitución está más arraigada”.
Lo primero que me explica es que la mayoría de los hombres que acuden a prostitutas no lo hacen para satisfacer sus deseos sexuales sino para ejercer poder sobre las mujeres. Y, por esta razón, ella se opone radicalmente a la legalización de esta actividad, ya que sería una forma de dar normalidad a una relación basada en la dominación. “Sería mandar el mensaje a la sociedad de que se puede pagar para someter a una mujer”, explica.
A quienes defienden que se trata de un trabajo como cualquier otro, Lorena les responde que no es así, que el 90% de las prostitutas en España son extranjeras que llegan huyendo de la miseria, que viven padeciendo maltratos y vejaciones. “¿En qué otro trabajo el 15% de los trabajadores se termina suicidando? ¿En qué otra “profesión” el 90% de los trabajadores sufre constantes agresiones físicas”, se pregunta.
Llega el momento de hacerle la pregunta que ha motivado mi visita: ¿Cómo es posible que esto suceda en España? ¿Por qué no se actúa de manera eficiente? Lorena cree que la Guardia Civil no obtiene los resultados esperados porque se trata de un “cuerpo eminentemente masculino”, que no tiene entre sus prioridades la lucha contra la prostitución.
Con respecto al Ministerio de Trabajo y al Instituto de la Mujer, no sabe por qué no realizan más estudios sobre el tema, por qué no impulsan la penalización de los clientes (medida que en países como Suecia ha hecho descender un 80% el tráfico de mujeres). Lo que sí afirma es se trata de un problema de educación: “Todavía vivimos en una sociedad basada en la desigualdad de género”.
Lorena también critica duramente a los medios de comunicación. Afirma que muchos de los anuncios que ofrecen relaciones sexuales generan, como consecuencia, tráfico y explotación.
“Y nosotros, los ciudadanos, ¿por qué permanecemos cruzados de brazos?”, le pregunto.
“Yo creo que debemos dejar de pensar que las mujeres lo hacen porque quieren, que esto es bueno para ellas porque al menos les permite enviar dinero a sus familias. No es cierto. Estas mujeres están siendo esclavizadas, violadas, maltratadas. Lo primero que tenemos que hacer es cambiar la forma en que vemos las cosas”.
Somaly Mam fue vendida a un burdel de Phnom Penh, la capital de Camboya, cuando era una niña. Durante varios años fue obligada a prostituirse, pasando de mano en mano, hasta que su actual marido la ayudó a escapar en 1991.
En 1996, Somaly Mam, que no lograba olvidar las terribles vejaciones que había padecido en los burdeles, creó la organización Acción por las Mujeres en Situación Precaria (AFESIP). Desde entonces ha rescatado a más de tres mil niñas de las garras de la explotación sexual.
En 1998, Somaly Mam recibió el Premió Príncipe de Asturias. Año en que el jurado quiso poner especial énfasis en la situación de la mujer en el mundo.
Licenciada en derecho, Lorena Pajares conoció a Somaly Mam en Camboya, donde llevaba un año y medio desempeñándose como voluntaria. Tras trabajar durante un tiempo junto a la activista social camboyana, regresó a Madrid para fundar el capítulo español de AFESIP.
Lorena no encuentra muchas diferencias entre la situación de las trabajadoras sexuales en Camboya y en España. “Las mafias mueven a las mujeres por el mundo respondiendo a la demanda, y las tratan de la misma manera, se encuentren donde se encuentren”, afirma. Tanto es así que Lorena conoció en un burdel español a una mujer rumana que había sido traficada primero a Tailandia, donde solía ser golpeada por los proxenetas, para luego ser traída a España. Un millón de mujeres llega cada año a Europa para dedicarse a la prostitución.
Según explica Lorena, las mujeres son tratadas como verdaderas esclavas. Los proxenetas les sacan los pasaportes apenas pasan la frontera. Después, cada veinticuatro días, cuando tienen la menstruación, las cambian de club de alterne para que no puedan establecer lazos con los clientes o con otras trabajadoras sexuales. Además, les pegan, las amenazan con tomar represalias contra sus familias si los denuncian, les cobran precios abusivos por el alojamiento y la comida haciendo que les resulte casi imposible pagar las deudas que contrajeron antes de venir a España.
NADIA ADAME: SIN BARRERAS PARA LA DANZA
Hernán Zin
Camino por una angosta callejuela empedrada del barrio madrileño de Lavapiés hasta dar con la dirección que estoy buscando. Como la entrada está abierta, me cuelo en el edificio y recorro un lóbrego pasillo flaqueado por puertas decrépitas y paredes con la pintura descascarada. El tenue sonido de una composición clásica guía mis pasos primero hasta un patio y después hasta una sala en la que, junto a otras tres bailarinas, Nadia Adame repasa la coreografía de su último espectáculo.
Haciendo un esfuerzo por no interrumpirlas, entro lentamente y me siento contra una pared. De espectadores tengo como compañeros a una niña pequeña, la hija de una de las bailarinas, y al perro que asiste a Nadia. Los tres observamos fascinados la sincronización de los movimientos, la gracia con que se adaptan al devenir de la música.
Me sorprende la flexibilidad de Nadia. Apoyándose en la muleta que lleva en el brazo izquierdo, gira sobre sí misma levantando las piernas por el aire. Después se inclina hacia delante, estira el brazo, abre la mano y levanta la cabeza en un conmovedor gesto de desgarro.
La coreografía sólo se interrumpe cuando hay alguna corrección que hacer. Las cuatro mujeres debaten acerca de los movimientos que no las satisfacen. Una y otra vez los repiten hasta que salen como ellas quieren.
A los siete años, Nadia ingresó en el Real Conservatorio de Arte Dramático y Danza de Madrid ya que deseaba convertirse en bailarina. Después de la escuela, tomaba clases y ensayaba todas las tardes. La danza le exigía grandes sacrificios, llevar una vida diferente a la de otros niños, pero tenía en claro que ése era su camino.
Cuando cumplió los catorce años, un accidente de coche le produjo un severo daño en la médula a nivel lumbar. Tuvo que padecer cinco operaciones y años de rehabilitación para poder recuperar cierto control sobre sus piernas. A pesar de las limitaciones físicas, siguió ligada al mundo de la danza diseñando coreografías. Pero recién volvió a bailar en los Estados Unidos, donde se sintió mejor aceptada que en España.
“Allí las personas con discapacidad están más integradas. Hay menos barreras arquitectónicas, la gente no te mira, no te dice pobrecito, tienes muchas más oportunidades”, me explica.
Cuando Nadia termina de ensayar, salimos al patio del edificio. Lleva dos años de regreso en España. Es fundadora y codirectora de la compañía “Y Espacio Creativo Artes” con la que actúa regularmente en diversos teatros y festivales.
Consciente de la valía de su ejemplo, y de todo lo que aún queda por hacer en nuestro país en favor de los discapacitados, se dedica también a dar cursos y conferencias a jóvenes con impedimentos físicos.
“Lo que les digo es que se animen a luchar por sus sueños, que con voluntad y amor por la vida todo se puede conseguir”.


“TÚ TAMBIÉN BAILAS MUY BIEN”
Nadia Adame se encontraba en Washington cuando le presentaron al famoso bailarín ruso Mikhail Barishnikov. Lo primero que él le dijo fue: “Ví un vídeo tuyo y la verdad es que bailas muy bien”. A lo que ella le respondió: “Gracias, tú también bailas muy bien”.
Hoy Nadia se ríe al recordar aquella frase. “Le dije eso porque estaba nerviosa, Miha es uno de mis grandes ídolos de mi vida, uno de mis referentes”.
En los primeros ensayos Barishnikov no se animaba a pedirle que realizara ciertos movimientos, tenía miedo de que se pudiera hacer daño, pero al ver el rendimiento de Nadia progresivamente se fue olvidando de su discapacidad y comenzó a tratarla como a las demás bailarinas.
Nadia fue seleccionada por la Fundación Kennedy para actuar junto a Barishnikov en la gala de la ONG Very Special Arts. Fue uno de los momentos más extraordinarios de su carrera, que justificó las innumerables horas de ensayo y los sacrificios que tuvo que hacer para progresar en el mundo de la danza.
Su primera oportunidad como bailarina se la dio la profesora Nancy Spanier. Después formó parte de diversas compañías, entre las que se cuenta la prestigiosa Axis Dance Company, e interpretó coreografías de reconocidos directores como Stephen Petronio, Bill T. Jones, Sonya Delwaide y Davis Robertson. Recientemente ha sido galardonada con el premio “Isadora Duncan” al mejor dúo junto a Jacques Poulin-Denis.
Nadia, que también se dedica a la interpretación, espera que la gente no la juzgue como una artista discapacitada, sino como a cualquier otra bailarina o actriz: por su sensibilidad, sus dotes expresivas y su talento.
“No quiero que la muleta sea el concepto. Quiero que la gente me juzgue a mí como a una persona que trabaja en un escenario. Y acepto que me digan que no les ha gustado, que debo mejorar tal o cual movimiento. Lo que no quiero es pena. La pena no va conmigo”, afirma.
HERNÁN ZIN

jueves, 14 de octubre de 2010

Estrés y salud: Cómo “encender” la respuesta de relajación
Perla Kaliman

Activar la respuesta de relajación ayuda a desarrollar una mayor resistencia física, psicológica y emocional frente a situaciones de estrés, que son múltiples y muchas veces inevitables en la vida cotidiana.


Estudios científicos han demostrado que la respuesta de relajación puede utilizarse como complemento de la medicina convencional para el tratamiento de numerosas alteraciones que son causadas o agravadas por el estrés.

¿Qué es el estrés?Es la respuesta del organismo para hacer frente a situaciones psicológicas, ambientales o fisiológicas adversas, desafiantes y/o desestabilizadoras. La respuesta de estrés es necesaria para que nuestro organismo funcione correctamente y con un rendimiento máximo. Sin embargo, cuando esta respuesta supera un límite, el estrés conduce a estados de fatiga y agotamiento tanto físicos como mentales. En esas condiciones, el estrés puede causar o agravar enfermedades.


¿Qué es la respuesta de relajación?La respuesta de relajación, definida por el Dr. Herbert Benson en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, es un estado físico de profundo descanso y constituye la contrapartida fisiológica de la respuesta de estrés (disminuye el ritmo cardíaco, la tensión arterial, el ritmo respiratorio, y la tensión muscular).


La activación frecuente y regular de la respuesta de relajación ayuda a desarrollar una mayor resistencia física, psicológica y emocional frente a situaciones de estrés, que son múltiples y muchas veces inevitables en la vida cotidiana. Estudios científicos han demostrado que la respuesta de relajación puede utilizarse como complemento de la medicina convencional para el tratamiento de numerosas alteraciones que son causadas o agravadas por el estrés.

¿Quiénes pueden beneficiarse de la práctica de la respuesta de relajación?Cualquier persona con:
síntomas físicos de ansiedad (palpitaciones, respiración alterada, nerviosismo)
enfermedades o condiciones agravadas por el estrés
dolor de cabeza
problemas gastrointestinales
problemas de piel
dolor crónico
dificultades para dormir
enfermedades autoinmunes
síndrome premenstrual
fatiga
asma
alergias

¿Cómo se induce la respuesta de relajación?A diferencia de la reacción de estrés que se desencadena automáticamente, para “encender” la respuesta de relajación necesitamos participar voluntaria y activamente.
A continuación se describe una técnica sencilla para activar la respuesta de relajación:
Elija una palabra, sonido o frase que le resulte natural o agradable, por ejemplo “uno”, “paz”, etc.
Siéntese tranquilamente en una posición cómoda.
Cierre los ojos si le resulta cómodo. Si no, puede dirigir la mirada hacia abajo, con los ojos entreabiertos y sin tensión.
Relaje sus músculos progresivamente: pies, pantorrillas, muslos, abdomen, hombros, cuello, cabeza.
Respire lenta y naturalmente, y mientras lo hace, concéntrese repitiendo para su interior, al final de cada exhalación, la palabra o frase que haya elegido, por ejemplo “uno”.
Adopte una actitud pasiva. No se preocupe acerca de si lo está haciendo bien o mal. Cuando surjan pensamientos en su mente, simplemente suspire y vuelva suavemente a la repetición.
Continue entre 5 y 20 minutos.
No se ponga de pie inmediatamente al acabar. Continúe sentado/a tranquilamente durante un minuto escuchando los sonidos que llegan desde el exterior. Luego, abra los ojos y permanezca sentado/a otro minuto antes de ponerse de pie.
Practique la técnica una o dos veces por día. Antes del desayuno o de la cena son buenos momentos.

Beneficios demostrados de la práctica de la respuesta de relajación
La práctica frecuente de esta técnica tiene como resultado una mejora en la calidad de vida y en la capacidad para afrontar situaciones difíciles, tanto en personas sanas como en aquellas que afrontan enfermedades graves y/o crónicas. Muy recientemente, se ha comenzado a demostrar que la respuesta de relajación tiene efectos a nivel celular (expresión de genes relacionados con estrés oxidativo y daño celular) y sobre diversas funciones cerebrales.

Bibliografia:

“Benson-Henry Institute for Mind Body Medicine” (Massachusetts General Hospital; Harvard Medical School) http://www.mbmi.org
Dusek JA, Otu HH, Wohlhueter AL, Bhasin M, Zerbini LF, Joseph MG, Benson H, Libermann TA. (2008) Genomic counter-stress changes induced by the relaxation response. PLoS ONE. 3(7):e2576
Tang YY, Ma Y, Fan Y, Feng H, Wang J, Feng S, Lu Q, Hu B, Lin Y, Li J, Zhang Y, Wang Y, Zhou L, Fan M. (2009) Central and autonomic nervous system interaction is altered by short-term meditation. Proc Natl Acad Sci U S A. 106, 8865-8870.
Exponerse
Borja Ruiz

En los inicios de un aprendizaje hay detalles aparentemente nimios que el tiempo vuelve relevantes. Recuerdo que en mis comienzos una de las primeras cosas que me enseñaron fue la manera de entrar y salir de escena. En un aula sin bastidores, la consigna era clara: para empezar, uno se desplazaba hasta la posición de inicio en silencio, andando de la forma más neutral y natural posible; para finalizar, una vez acabada la acción se hacía una parada y se salía de escena de la misma forma con la que se había entrado. No había nada extraordinario ni místico en ello. La clave era la sencillez y la normalidad.

Mirado con la frialdad que ponen los años en los ojos, aquel código de entrada y de salida me parece que enseñaba dos cosas fundamentales. Por un lado, era una estrategia que ayudaba a separar de forma fáctica lo personal de lo artístico. La neutralidad requerida era una manera de evitar que las circunstancias personales, exultantes o deprimentes, desfigurasen la escena, esto es: aprender que en teatro el actor siempre empieza a dibujar en un lienzo en blanco que no debe ser teñido por las circunstancias cotidianas del momento. La neutralidad final era para devolver el río a su cauce, para que lo hecho en escena, superlativo o paupérrimo, no impregnase la esfera personal del actor. Pero más allá de ese aprendizaje obvio, aquel prólogo y epílogo necesario de toda acción educaba sutilmente a asumir que las miradas y los juicios hacia el trabajo de uno forman parte inherente del oficio. Abrimos párrafo para explicarlo.

Antes de realizar cualquier escena que se muestra por primera vez, cualquier actor, incluso el más experimentado, tiende a llenarse de palabras y explicaciones. Sin que medie pregunta alguna, habla como respondiéndose: he trabajado de tal y tal manera, pensaba hacer aquello pero al final no fue posible, no he tenido tiempo para afinar todo lo que me hubiese gustado, ayer pasé mala noche... El monólogo, que trata de poner la tirita antes de que se produzca la herida, puede ser interminable. No es el actor, es su inseguridad y su desconfianza la que habla ante el vértigo de verse expuesto ante un público. Una vez mostrada la escena, el actor nuevamente tiende a llenarse de verborrea tratando de explicar aquello que cree que no ha funcionado como debiera: es que hoy no tengo buen día, me deslumbraba aquella luz, tengo tocada la voz, es que esto, es que lo otro... Y nuevamente no es el actor, es el miedo al juicio de los que miran quien habla con cierto desespero. El hecho de buscar el silencio y una aparente normalidad antes y después de una acción escénica, aplaca al charlatán que habita en todo actor y permite que el juicio que posteriormente se emite sobre su trabajo no venga mediatizado por el discurso parateatral del propio actor. Es una manera de decir: haz el trabajo lo mejor que puedas en las circunstancias precisas de este momento y después escucha con tranquilidad lo bueno y lo malo que han de decirte. En otras palabras: no hay nada extraordinario en el hecho de recibir críticas, cuando estés en acción concéntrate sólo en hacer; ser diana de opiniones es parte inseparable del hacer teatral y hay que aprender a llevarlo con naturalidad.

En un arte que vive en la exposición, gestionar con cordura y sencillez los juicios que irremediablemente se verterán sobre uno resulta clave. En teatro, el aprendizaje es un viaje en tren sin última parada, y las opiniones externas son una de las materias principales de toda enseñanza. Quien hace teatro está obligado a vivir acompañado de miradas foráneas. Indefectiblemente, algunas adularán, otras despreciaran, y otras pasarán de soslayo. Hay que saber integrar lo válido de toda opinión, constructiva o destructiva, experta o inocente, que guarda aquello que queda por aprender.

Ahora bien, entre tantas miradas que rodean, no puede diluirse la mirada de uno. Aquella que como ninguna otra sabe las circunstancias en las que se trabaja, que intuye el punto en el camino donde uno se encuentra, que sabe todo lo hecho hasta ahora y todo lo que queda por hacer. Aquella mirada que alimenta la necesidad íntima, secreta e irreducible por dedicarse al oficio teatral. Esa mirada propia que observa aquello que ninguna mirada ajena, por muy aguda que sea, alcanza a ver. En alguien que está en evolución continua habitan sin estorbarse las miradas que acechan y las miradas que uno proyecta. A saber convivir de forma natural con todas esas miradas; a eso enseñaba aquel simple ejercicio de mis inicios.
La técnica es el proceso
Borja Ruiz

Hoy día asumimos como algo lógico que primero haya que formarse durante un largo tiempo antes de dedicarse plenamente a una actividad artística. Sin embargo, a lo largo de la historia del teatro éste casi nunca fue el caso. En un oficio donde el aprendizaje tradicionalmente se daba en la relación directa entre maestro y alumno o en el seno de una compañía de teatro, generalmente no existía una división cronológica entre la formación y el ejercicio de la profesión. Entonces ambas fases se daban al unísono: el aprendizaje y el desempeño del oficio ocurrían simultáneamente. Lo habitual en una compañía de teatro era dar al aprendiz un pequeño papel, aunque fuese anecdótico, para comenzar a foguearlo desde el comienzo en la atmósfera real de su trabajo, es decir, frente a los espectadores. Podríamos decir que el primer día de aprendizaje coincidía con el primer día ante los espectadores. Todo esto cambió cuando aparecieron las escuelas de teatro, allá a finales del siglo XIX. A partir de ese momento los alumnos, antes de salir al mercado laboral, estaban obligados a pasar un determinado periodo en un centro apartado de los escenarios aprendiendo las bases del oficio. Cuando las circunstancias soplan a favor, es indudable que el hecho de dedicar un tiempo tan amplio a la educación, conlleva formar alumnos altamente capacitados para entrar en el ámbito profesional. Sin embargo, incluso en situaciones aparentemente tan beneficiosas, siempre hay un doble filo. La moneda, aunque sea de oro, siempre tienes dos caras.

La técnica que tanto ha costado adquirir durante el prolongado periodo de formación y que en condiciones ideales debería ser un trampolín para proyectar y cristalizar la visión artística del alumno, eventualmente, en el momento crucial de enfrentarse a una nueva creación, puede volverse en contra. Allí donde se esperaba confianza y seguridad, asoma el miedo. Después de tanto andar, cuando se llega a la cima, aparece el vértigo. Tanta materia tocada sin asimilar completamente, tanto saber general pero poco profundo, tanta clase maestra en poco tiempo, tanta práctica escénica sin espectadores, tanta expectativa sin cristalizar... El cultivo para las preguntas perniciosas está servido: ¿Estaré suficientemente preparado para crear por mí mismo? ¿Se corresponderá el nivel de mi propuesta con todo lo aprendido? ¿Podré sobrevivir lejos del ambiente protector de la escuela?

Del método a la creación, como de la gramática a la literatura, hay un salto que ninguna técnica enseña y cuya parábola no se describe en ningún libro. Es un salto donde necesariamente juega la incertidumbre que acompaña a todo proceso creativo. Es la incertidumbre imprescindible que aparece ante un nuevo proyecto que resulta tan sugerente como intimidador. Nadie puede mostrar cómo asumir dicha incertidumbre. Ninguna escuela ni maestro, por muy competentes que sean, pueden hacerlo. Es algo que sólo puede hacer uno mismo. Cuando por fin uno empieza a valerse por sí mismo, hay que prepararse para no estar preparado.

Uno de los consejos más bellos y útiles que conozco para afrontar el salto mencionado es éste de Anne Bogart: “Trabaja con lo que tienes `ahora mismo´. Trabaja con la gente que te rodea `ahora mismo´. Trabaja con la arquitectura que ves a tu alrededor `ahora mismo´. No esperes a tener lo que asumes que es lo correcto, un espacio libre de estrés en el que generar tu expresión artística. No esperes a tener madurez o entendimiento o sabiduría; tampoco esperes hasta creer estar seguro de saber lo que haces, ni hasta tener la técnica suficiente. Lo que haces `ahora´, lo que haces de las circunstancias que te rodean, determinará la calidad y el alcance de tus iniciativas futuras.”

Bajo las palabras de Bogart encontramos una manera de proceder que invierte el proceder habitual que ordena primero formarse y luego crear. La cuestión entonces no sería tener una idea y aplicar todo lo aprendido para hacerla tangible. Más bien lo contrario: comenzar a trabajar con aquello que está alrededor y dejar que de ahí surjan las ideas y las vías para llevarlas a término. No se trata, por tanto, de remitirse automáticamente a lo que se ha aprendido, sino de buscar maneras inéditas de crear a partir de lo que a uno le rodea. Al fin y al cabo, quien se ciñe a trabajar según la técnica aprendida, está condenado a repetirse continuamente. Si, por el contrario, se busca contactar artísticamente con personas aparentemente ajenas, si se permanece permeable a nuevos estímulos e ideas, aunque en un principio parezcan extrañas, se está más cerca de hacer de la creación un proceso vivo, activo y, probablemente, mejor.

Todas estas disquisiciones se me condensaron hace unas semanas cuando Mario Biagini, estrecho colaborador de Grotowski en su última época, después de más de veinticinco años de profundo trabajo sobre canciones afro caribeñas, dijo: “Lo importante, en realidad, no son las canciones. Lo que importa es el proceso. La técnica es el proceso”. En otras palabras: la clave no es el “qué”, es el “cómo”.

viernes, 27 de agosto de 2010

Espectador de calle; espectador de interior
Escrito por Borja Ruiz
Jueves, 29 de Julio de 2010 09:15
La atención con la que se observa y se percibe una realidad acaba alterando dicha realidad. Esta afirmación, que vestida con otras palabras ha aparecido alguna otra vez por esta columna, parece destilar un aroma un tanto esotérico, pero es algo que se sabe intuitivamente. Pensemos si no, en el famoso juego de mirar nubes. Uno pone los ojos en el cielo en un día nublado, y si proyecta su atención con la imaginación debida, cada nube adquiere una forma particular. Donde hay nubes aparece un sillón, una cabellera rizada, una apetitosa figura humana, corazones, monedas o cualquier otro elemento que el deseo o la pesadilla ingenie. En latín, la palabra atención podría verse como la conjunción de dos partículas: “ad” y “tensio”, que literalmente son “hacia” y “tensión”. En este contexto, podríamos decir que la atención es una tensión que se proyecta hacia un objeto dado que tiene la capacidad de alterar dicho objeto.

Llegados a este párrafo y puestos a hablar sobre teatro, resulta evidente que el tipo de atención de un espectador frente a un espectáculo de teatro de calle, es muy diferente a la de un espectador frente a un espectáculo de interior. Es más, siempre me ha parecido que esta cualidad en la atención de los espectadores es la que diferencia ambos teatros. En otras palabras: el tipo de tensión con la que el espectador de calle mira, es lo que hace que el teatro de calle sea como es; de la misma manera que el tipo de atención de un espectador dentro de una sala teatral, es lo que define los códigos comunicativos del teatro de interior.

¿Qué es lo que determina, entonces, que la atención de un espectador sea diferente en la calle o dentro de un teatro? Empezando por lo más obvio, la atención en un espacio o en otro tiene una serie de condicionantes que la modifican necesariamente. En un espacio abierto, la atención de un espectador tiene que contrarrestar una serie de estímulos que contaminan su campo de percepción teatral. En su foco de atención se cuela la vida cotidiana de alrededor que también reclama su parcela de atención –las luces de las farolas, el ruido del bar de al lado, el perro que ladra, el sol que aplasta o el viento que aparece inoportunamente.... –, todo un conjunto de invasiones sensoriales que el espectador tiene que ignorar si desea sumergirse en el espectáculo. Y ello sin contar con herramientas como las bambalinas, las paredes, la luz eléctrica o el silencio de rigor que cobijan y orientan la atención del espectador dentro de un teatro.

Otro aspecto fundamental que dispersa la atención del espectador de calle es su incomodidad física. Obligado a estar de pie, andando, corriendo, sentado en el suelo o, en los mejores casos, reposando en una silla de madera o en un escalón de piedra, el espectador de calle debe manejar una posición física que habitualmente oscila entre lo incómodo y lo muy incómodo. De la capacidad de atracción del espectáculo depende que las señales físicas que manda el cuerpo pidiendo constantes cambios de postura, no impidan el seguimiento de lo que sucede en escena. Los mejores teatros conocen bien esta diatriba y dotan a la sala con butacas lo suficientemente agradables como para impedir las quejas de unos cuerpos obligados a reposar.

No menos importantes son las tentaciones humanas que desenfocan la atención. Durante un espectáculo de calle uno puede comer, beber, fumar, comentar la jugada con el compañero de al lado, sacar fotos o moverse de una ubicación a otra buscando la mejor visión. A ello se añade la discreción que ofrece un espacio abierto, lo que permite llegar tarde o salir antes de que acabe la función, sin miedo al rubor ni a las miradas recriminatorias de los otros espectadores. En los teatros todas estas tentaciones están restringidas e, incluso, penadas.

Hasta aquí algunos de los condicionantes más aparentes del espacio de representación que determinan la atención del espectador en teatro de calle y de interior. Hay, sin embargo, otra circunstancia, tal vez menos obvia, que resulta igual o más importante: el ritual previo que sigue el espectador antes de que comience el espectáculo. Ir a un teatro a ver un espectáculo requiere de una serie de pasos que van preparando y sensibilizando nuestra atención. Compramos la entrada (algunas veces con días o meses de anticipación), nos vestimos de una determinada manera, organizamos el día para llegar un poco antes y, una vez sentados, tenemos la oportunidad de leer el programa de mano y la obligación de apagar el móvil. Son pasos rutinarios, casi mecánicos, pero que afilan nuestros sentidos y abren nuestra percepción una vez el espectáculo comienza. En la calle, por el contrario, el espectador carece de un ritual que prepare su atención ante el espectáculo: salvo excepciones, no necesita comprar entradas, no hay costumbre de vestir de una manera particular, ni tampoco un programa de mano que dé las claves básicas sobre la compañía o el espectáculo. En consecuencia, su atención llega ante el espectáculo en crudo, sin una preparación específica para lo que va a ver.

Tanto por las condiciones particulares de los espacios exteriores como por la falta de rito en la preparación del espectador, la atención en un espectáculo de calle está generalmente menos comprometida con lo que va a presenciar. Resulta más débil, dispersa y antojadiza. Y es precisamente para captar esa atención que tiende a perderse que el teatro de calle ha desarrollado sus estrategias artísticas: el humor rápido y efectivo, la espectacularidad de las disciplinas del circo, las grandes estructuras escenográficas, los vestuarios grandes y coloristas, la música fuerte y palpitante, la duración más corta de los espectáculos, los gestos y los cuerpos más amplios... En definitiva, aquello que es su sustrato expresivo. Un análisis similar podríamos hacer si unimos la atención que se genera dentro de un recinto cerrado, con las líneas definitorias del teatro de interior.

Se cree que el teatro de calle y el de interior son diferentes por los artistas que los practican, a mí me gusta pensar que son los espectadores quienes los crean y diferencian con su particular forma de mirarlos.
Artaud Impermanente
Escrito por José Luis Arce
Martes, 17 de Agosto de 2010 08:19
Para hablar de Artaud, bueno es hacer antes algunas prevenciones, como la de cuidarnos de azuzar los cómodos fanatismos de algunos admiradores, prestos a entronizar sin vueltas las oriflamas consignistas de una Iglesia Artaudiana. Puntuemos algunos temas:

a) Artaud se retorcía por la sola idea de la compasión, como cuando la conferencia en el Teatro Vieux Colombier, donde pese a la gran noche, no pudo evitar sentirse como un mono en su rama y se lo hizo saber a sus amigos. Se sintió decepcionado por la curiosidad morbosa y la compasión de la gente presente.

b) Una observación: casi toda la obra de Artaud, hasta sus libros unitarios, son epistolares. Su obra es como un prolífico Gran Diario confesional que incluye de manera protagónica lo epistolar. El siglo XX se destacó por la profusión de grandes y extraordinarios Diarios. El de Artaud no puede sino armarse a partir de las centenares de misivas con las que inervó París. Cualquiera de ellas, tal el principio holográfico, podría reconstruir el todo Artaud, a partir de la parte minúscula de una carta enviada al viento. Esto también para decir que lo irreprochable en la sociología cultural no necesariamente le conviene a una investigación artística. ¿Por qué? Porque el objetivo no es lineal, hay que atravesar claves, contestar enigmas en el camino. Esos enigmas y claves están repartidos por el gran cuerpo de su obra confesional, donde una carta emitida hacia un punto, retroalimenta el contenido de otra remitida a otro punto. Y acá un fundamento: Paule Thévenin, a quien todo el grupo de la Revista Tel Quel le reconocía su admirable trabajo de rescate para Gallimard en pos de las Obras Completas, hilvana para la posteridad buena parte de tales puntos. Se sabe que su labor de investigadora y editora, lo hace en dicha firma en el más completo secreto. En una hermosa semblanza, entre otras cosas, Paule dice: "Me niego a hacer una paráfrasis del Teatro de la Crueldad desde un punto de vista exclusivamente teatral. Si es difícil separar la obra de Artaud por un lado y la vida por otro, no resulta más fácil separar en su obra los que se refieren al teatro y los que tratan de la vida, es decir, de una noción superior de poesía. Si el teatro es el doble de la vida, la vida es el doble del verdadero teatro". Ella misma menciona a Maurice Blanchot: "Lo que Artaud ha dejado en Teatro de la Crueldad no es sólo una obra de teatro sino un 'Arte poética'. Reconozco que se habla allí de teatro, pero lo que se discute es la exigencia de la poesía, tal como sólo puede realizarse rechazando los géneros limitados y afirmando un lenguaje más original, cuya fuente será hallada en un punto aún más oculto y más alejado del pensamiento".

c) Son mencionables los ejercicios respecto al Teatro de la Crueldad, realizados por Peter Brook junto a Charles Marowitz. Sobre esto Brook dice: 'a este grupo lo llamamos "Teatro de la Crueldad", en honor a Antonin Artaud, pues aunque sus teorías teatrales no me interesan especialmente y yo en las visiones extremas de Artaud había encontrado poco de las cosas necesarias para el trabajo práctico, Marowitz y yo admirábamos la ardiente intensidad de las posiciones que Artaud tomó frente al teatro sin riesgo de su tiempo'. Algo similar dice Alberto Miralles en "Nuevos Rumbos del Teatro", el clásico cuaderno publicado hace ya un tiempo por Salvat. Brook desarrolla y profundiza la concepción de que la generación de ejercicios constituye un proyecto autónomo en el sentido de que para cada obra hay que dar con los específicos. Por tanto, dicha búsqueda es un acto de imaginación, creatividad y despliegue como lo es crear una obra.

d) Asumir una 'victimización' de Artaud. En este sentido, más lejos que Brook, que el Living Theatre, que el pánico de Arrabal, que el 'body-art', llega en este punto el director italiano Romeo Castellucci que, así como Phillipe Sollers hablaba de un 'estado Artaud', plantea un 'estado de víctima' en nuestra sociedad, destruyendo ese estatuto que unifica los cuerpos, sustrayéndole su individualidad, su identidad, su singularidad. Es decir, hay una idea imperialista, globalizada del cuerpo que ya no se rige más por el principio del dolor que es capaz de soportar. El molde más parece pensar el cuerpo como percha que exhibe la condición de víctima de los sujetos. Castellucci dice que es por este 'victimismo' que se siente tener existencia en la escena. En este punto no sería difícil certificar la presencia e incidencia de una 'derecha teatral', observable en la santificación de la desgracia envuelta para consumo que lamenta que la política se separe de una ética teológica. Dice el filósofo Alain Brossat en 'La desdicha como representación': "La magia blanca y negra, cuyo sostén es la representación de la catástrofe, se presenta como una regresión del discurso político hacia formas arcaicas en la que la dramaturgia de la desdicha alimenta en el espectador el sentimiento del horror sagrado y la catarsis". Apunta a que detrás de la materialidad de los cuerpos, aún está escondida la teología.
La antesala de la expresión
Escrito por Borja Ruiz
Jueves, 19 de Agosto de 2010 10:53
En la vida diaria, cuando nos van a presentar a una persona, en el previo a ese primer saludo, nos preparamos para dar nuestra mejor impresión. Antes de que un apretón de manos o un beso en la mejilla certifique el encuentro, secretamente, casi sin darnos cuenta, preparamos nuestro cuerpo para que en ese instante se concentren las cualidades que queremos transmitir a la persona desconocida. Sabemos lo crucial de todo primer contacto -la primera impresión, aún silenciosa, puede decir más sobre nosotros que mil conversaciones posteriores-, y también sabemos que no podemos presentarnos de igual manera ante todas las personas. No es lo mismo presentarte ante alguien que calladamente has admirado durante años y que por fin conoces, que hacerlo frente al vecino de abajo cuya música está reventando tus oídos una madrugada entre semana. En ambos casos el gesto de presentación puede ser aparentemente el mismo, un simple apretón de manos, pero la energía corporal y la expresión facial que lo enraíza y envuelve es significativamente diferente. Adecuar y modular un primer saludo a las circunstancias requiere de una preparación previa por parte del sujeto, aunque sea de manera más o menos inconsciente. Para que el encuentro resulte como se desea, anticipadamente y siquiera de forma intuitiva, la persona visualiza el saludo y dispone su cuerpo y su mente para dicha acción. De manera figurada podríamos decir que la energía y la forma de ese saludo está circulando en el organismo antes de salir. Es, digamos, una manera instintiva de ensayarlo por dentro, para que en el momento en que tenga lugar resulte creíble y eficaz.

Esto que observamos en la vida cotidiana y que forma parte del comportamiento de las personas es, en realidad, un área de trabajo concreto y consciente en el arte del actor. En maestros que trabajaron el lenguaje escénico del cuerpo, encontramos varios ejemplos de ello. Eugenio Barba, en su particular vocabulario de trabajo, a este previo donde se cocinan las acciones lo denomina sats. El sats, palabra noruega que significa “impulso” o “preparación”, define el instante que precede a una acción donde el cuerpo dispone la energía de la mejor manera para acometer dicha acción. En el lenguaje de Meyerhold el término empleado es otkaz (literalmente, rechazo): un movimiento que precede a toda acción y que ejecutado en dirección contraria, sirve como preparación de la acción misma. Grotowski, por su parte, analiza el mismo hecho cuando habla de la intención, entendida no sólo como una voluntad psicológica, sino como una tensión muscular particular y específica. Tener una intención, dice Grotowski, es estar en tensión, es disponer de la tensión muscular adecuada para realizar la acción que se desea. De aquí podemos extraer un ejemplo ilustrativo. Supongamos que tenemos la intención de coger un objeto cúbico de unas dimensiones concretas. La tensión muscular previa a alzar el objeto es muy diferente si se trata de una caja de cartón vacía o si se trata de un molde de piedra. De igual manera, el sats u otkaz para alzar la caja de cartón o el molde de piedra serían sustancialmente diferentes.

Cuando se analizan las acciones físicas, este previo donde se preparan expresiones concretas del cuerpo resulta relativamente fácil de reconocer. Pero, ¿cuál es el lugar donde el actor prepara la expresión de sus palabras? ¿Cuál es el impulso previo de la voz? La respiración, aquello que antecede a la voz. Intuitivamente esto no resulta muy extraño, ya que no respiramos de igual manera si pedimos socorro mediante un grito que si susurramos con sensualidad al oído de alguien. En el primer caso la respiración es profunda y amplia, y en el segundo es pequeña y sutil. Ambas respiraciones están en consonancia con la energía vocal que le va a seguir. La respiración, por tanto, prepara y dispone a la voz para comunicar aquello que se desea. Sirva de ejemplo Yoshi Oida, el gran actor de Peter Brook, que entendiendo que la forma de respirar está asociada a las emociones, ha desarrollado todo un entrenamiento para que el actor aprenda a controlar y modular la respiración y, en consecuencia, desarrolle un habla llena de matices emocionales.

De lo expuesto hasta ahora, se deduce que hay una antesala secreta e íntima donde el actor prepara la expresión. La palabra expresión proviene de la palabra latina “exprimere”, que a su vez, se divide en el sufijo “ex-” (separado del interior, hacia fuera) y el verbo “premere” (apretar). Literalmente, por tanto, una expresión es aquello que sale de nosotros en forma de gesto o sonido cuando algo o alguien nos aprieta. En la vida diaria son multitud las situaciones en las que sentimos presiones o apreturas del exterior, las cuales nos llevan a expresarnos de una determinada manera. Nos insultan, nos sonríen, nos empujan, nos susurran, nos besan... y nos expresamos en consecuencia. En la cotidianeidad, generalmente las expresiones son reacciones espontáneas que surgen de la propia relación con el entorno. No obstante, en situaciones particulares, como el ejemplo del saludo que comentamos al principio, el ser humano es capaz de provocar y modular sus expresiones. Esto que es una excepción en la vida diaria se convierte, sin embargo, en regla para el actor. Al fin y al cabo, su trabajo artístico consiste en tejer una secuencia de expresiones que atrapen la atención del espectador y, por tanto, todo actor debe buscar maneras para que dichas expresiones resulten creíbles y verdaderas en escena. El sats, el otkaz, las intenciones entendidas como tensiones internas o la modulación consciente de la respiración, en esencia, no son sino técnicas para generar expresiones escénicas eficaces. Pero no son las únicas posibles. De hecho, cada actor puede buscar sus propias estrategias para elaborar artesanalmente sus expresiones. No importa cuál sea la estrategia ni de dónde venga, mientras sirva de vehículo para aquello que se desea transmitir. No olvidemos que cuando el actor presenta su personaje en escena, la mayoría de los espectadores lo ven por primera vez. De la calidad de sus expresiones dependerá que el espectador guarde de él una primera impresión que sea honda y perdurable.